Smith Entre los dos Testamentos

Smith Entre los dos Testamentos es una obra sobre el periodo intertestamental que es entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Tabla de Contenido de Smith Entre los dos Testamentos

Prologo
1. Desde Nehemías hasta la Persecución de Antioco Epifanes
2. La Guerra Macabea de Independencia
3. Los Reinos Asmoneos
4. Herodes el Grande
5. Historia Secular de los Judíos desde la Muerte de Herodes hasta la Destrucción de Jerusalén.

CAPITULO PRIMERO
DESDE NEHEMIAS HASTA LA PERSECUCION
DE ANTIOCO EPIFANES
(400-168 A. C.)

1.–El período de cuatro centurias, desde el fin de los registros del Antiguo Testamento hasta los eventos que anunciaron el nacimiento de Jesucristo, puede dividirse en cuatro partes, a saber: la continuación del dominio persa hasta el año 331 A. C.; el imperio Griego en Asia, 331-167 A. C.; la independencia de Judea bajo los príncipes Asmoneos, 167-63 A. C.; y el gobierno de la casa de Herodes comenzando en el año 40 A. C., y extendiéndose más allá de la Era Cristiana hasta la destrucción de Jerusalén en 70 D. C. Los últimos dos períodos incluyen también las relaciones entre Judea y Roma. Hay muy poco que tenga un verdadero interés excepto la lucha de los Macabeos en pro de la religión y la libertad en contra de Antioco Epifanes, pero todo el período pide que le demos alguna atención a fin de preparar nuestra mente para entender el estado en que encontramos a los judíos en los comienzos del Nuevo Testamento, sus condiciones morales y políticas, sus opiniones, sus sectas y sus partidos.
2.–Los dos primeros períodos forman un vacío en la historia de los judíos. Parece que ellos se contentaron con desarrollar sus recursos interiores y sus instituciones religiosas bajo el suave gobierno de los Persas. No podríamos decir hasta qué grado los príncipes de Judá retuvieron algún resto de su autoridad patriarcal, pero desde el tiempo de Nehemías el Sumo Sacerdote vino a ser la persona más importante en el Estado: y el gobierno interno se constituyó más y más en una jerarquía. En las genealogías del periodo los levitas fueron registrados como los principales de los padres. Los sumos sacerdotes desde el tiempo de Nehemías hasta el fin del imperio bajo Darío Codomano furon Eliasib, Joiada, Jonatán o Johanán, y Jaddua. (Neh. 12:22.)
Eliasib, el Sumo Sacerdote en el tiempo de Esdras y Nehemías, fue sucedido por su hijo Joiada, y éste por su hijo Johanán, (Juan) hasta cuyo tiempo las cabezas de la tribu de Leví fueron registradas en las Crónicas de Judá.
El sumo sacerdocio de Johanán, que duró treinta y dos años, principalmente en el largo reinado de Artajerjes II, (405-359 A. C.) , fue manchado por el primero de aquellos asesinatos que después trajeron la anarquía al Estado. Su hermano Josué, (Jesús) de quien se sospechaba que aspiraba al sumo sacerdocio confiado en el favor de Bagoses, el sátrapa persa, fue asesinado por Johanán en el templo. El sátrapa castigó el asesinato imponiendo una contribución de cincuenta ciclos por cada cordero ofrecido en sacrificio y contaminó el templo con su presencia. (366 A. C.) Pero aun al hacerlo así, el persa enseñó a los judíos la muy necesaria lección que después fue reforzada por una autoridad más alta: “¿No soy más puro”, dijo él, “que el cadáver de aquel a quien habéis matado en el templo?”
Este crimen constituye el único evento memorable en los anales de Judea desde el gobierno de Nehemías hasta la conquista macedónica, si exceptuamos una narración dudosa de que el país fue castigado y algunos judíos llevados cautivos a Babilonia por su alegada participación en la revuelta de los Sidonios bajo Artajerjes Oco, (351 A. C.) .
3.–Jaddua, el hijo y sucesor de Jonatán, o Johanán, es el último de los sumos sacerdotes mencionados en el Antiguo Testamento, y en verdad su nombre es el último que aparece en el Antiguo Testamento con la dudosa excepción de unos cuantos en las genealogías fijadas en las Crónicas. Su inserción en el libro de Nehemías es un guía, en cuanto al tiempo en que el Canon del Antiguo Testamento quedó definitivamente cerrado.
Eusebio asigna veinte años al pontificado de Jaddua, quien fue Sumo Sacerdote bajo Darío Codomano, (336 331 A. C.) , y después de la caída del imperio persa Josefo nos da la romántica historia de una entrevista entre Jaddua y Alejandro el Grande. Entretanto que éste se encontraba poniendo sitio a Tiro mandó pedir la sumisión de los judíos, quienes contestaron que ellos eran fieles vasallos de Darío, (332) . Después de tomar Gaza, Alejandro marchó contra Jerusalén y Jaddua: por mandato de Dios en una visión adornó con guirnaldas la ciudad y salió en solemne procesión a recibir al conquistador a Sapha, una eminencia a plena vista de la ciudad y del templo. A1 ver al Sumo Sacerdote ataviado con sus espléndidas vestiduras, lo mismo que a los sacerdotes y el pueblo vestidos de blanco, Alejandro cayó postrado en adoración, y levantándose abrazó al Sumo Sacerdote. A las críticas de Parmenio contestó que adoraba no al sacerdote, sino al Nombre que llevaba grabado sobre su mitra, pues había reconocido en él la figura que se le había aparecido en visión en Macedonia ordenándole conquistar a Persia. Entrando en Jerusalén ofreció sacrificios, y le fueron mostradas las profecías de Daniel relacionadas con él mismo. Concedió a los judíos, no solamente en Judea, sino también en Media y en Babilonia, el libre ejercicio de sus propias leyes, eximiéndolos del tributo durante el año sabático.
La historia no es aceptada por los mejores críticos debido a sus improbabilidades internas que montan casi a contradicciones, y por el silencio de los historiadores de Alejandro. La afirmación de Justino, de que al avance de Alejandro en Siria fue encontrado por muchos príncipes orientales llevando sus diademas, proporciona alguna confirmación a la historia de la salida del Sumo Sacerdote a encontrarlo. Es cierto fue Jerusalén y Judea se sometieron al conquistador y hay trazas subsecuentes dé los, privilegios que se dice concedió a los judíos. El homenaje de Alejandro a Jehová y su gozo al ver que había sido escogido como el instrumento del destino, son puntos enteramente de acuerdo con su carácter. No hay nada improbable en que haya recibido la sumisión de Judea mediante el Sumo Sacerdote y los príncipes por el tiempo del sitio de Gaza. De todas maneras, Jerusalén era demasiado importante para haber sido dejada a un lado, tanto por Alejandro como por los historiadores. Alistó a muchos judíos como soldados y llevó un gran número de ellos para poblar su nueva ciudad de Alejandría.
Se dice que los samaritanos pidieron los mismos privilegios que los judíos, pero que Alejandro se rehusó a concedérselos, y quizá debido a esto se levantó la rebelión en la cual asesinaron al gobernador macedónico Andrómaco, crimen que Alejandro castigó con la destrucción de Samaria. De aquí en adelante Palestina quedó quieto bajo Alejandro, quien murió en 323 A. C.
Sin embargo, el conquistador macedónico no debe ser abandonado sin más noticias acerca de su verdadero lugar era la historia judaica, y en la historia sagrada del mundo, lugar que no depende de ninguna circunstancia incidental como la visita a Jerusalén.

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